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martes, 20 de septiembre de 2016

Salida a Picos Macizo Central 16 a 18 de Septiembre

Enmarcamos esta salida a Picos como una de las más completas de cuantas hemos realizado que ya son unas pocas.

Haces meses escribíamos con letras de oro esta actividad planificada para Septiembre.
Inicialmente pensamos en dos grupos de ataque en el que uno de ellos escalaría el Llambrion el primer día haciéndose cargo de Peña Prieta nuestro amigo Manu. La baja  a última hora del comandante del grupo B , más los problemas de reserva en el refugio ,que no aseguraban lugar para dormir,  hacía caer de la convocatoria a unos 10 posibles aventureros pues en un principio la cifra estimada de amigos que se apuntaban a la salida rondaba los 20 y eso en alta montaña no deja de ser un compromiso serio y preocupante para quien escribe.

Finalmente los 7 magníficos nos citábamos en Arenas de Cabrales, Marius, Laury, Nany, Javier, Alfonso y los Mikis tras una semana estresante de informaciones meteorológicas tan inestables como los chaparrones, duelo en las web del tiempo,  ¿a ver a quien se le da peor lo de leer el futuro de los cielos? . Y es que nuestra querida cornisa cantábrica da como para no estudiar meteorología sin en esa región piensas desarrollar tu trabajo. Dar noticias del tiempo que hará en Gijón, Santander o Picos de Europa no deja de ser un ejercio de funanbulismo dándose el caso que en la cima del Naranjo luzca un cielo azul mientras los atrevidas turistas de playa toman el "sol"  con forro polar. Así que confundidos como Dinio, haciendo más caso a las más opitimistas informaciones,  nos plantamos el viernes por la noche en Arenas bajo una lluvía constante que da como para cambiar los planes a un tour gastronómico, como alguno llegó a plantear ante la mirada atónita y los cuchillos afilados del resto y como eran mayoría ni hubo debate al tema en cuestión.
Superada la moción de censura nos apilábamos en una sidrería de Arenas llenando nuestras tripas de todo menos de pasta, y es que la oferta culinaria del principado  convierte las pizerias en  anécdotas.
En esa mesa , en la que para mayor Inri habían colocado un recipiente de esos que recogen el sobrante de las sidras tiradas que habitualmente superan a la caída dentro del vaso, empezábamos las primeras risas que se conviertieron poco a poco en carcajadas hasta el punto de , que verguenza con lo mayorcitos que somos, tener que ser llamados la atención por la excesiva alegría mostrada y es que más de uno se fue al camastro dando tumbos, algunos durmieron en hotel, otros en Bungalow y los de casi siempre como casi siempre en el suelo.

Se me olvidó comentar que el viernes según llegamos y tomando algo en el camping se no abrió una nueva ventana, esta de buen tiempo , que suponía un cambio sobre el plan inicial. Nos hablaron los paisanos de la posibilidad de contratar un todoterreno hasta el refugio de Aliva. Aquello suponía, evitar el teleférico de Fuente De y conocer un valle, el que separa los macizos central y oriental por una pista que se abría paso a paso por un lugar incomparable y desconocido. Eso si, antes y después de estar todos de acuerdo,  y con la idea de no dejar en mal lugar el nombre de Samburiel y el de cada uno de nosotros llamamos al taxy previamente contratado para suspender el servicio, quien nos comentó que hasta le venía bien.
Así   que a las 9 de la mañana 7 montañeros nos meneábamos como pulpos en un sunami dentro del caparazón de un antiguo trasto japonés amenazando vómitos y con las tripas locas por detener la marcha. A las 10.20 partimos del refugio de Aliva a los pies de la cara sur de Peña Vieja y con una luces increíbles llegamos a la pista de viene de el Cable ( donde nos hubiera dejado el teleférico).
 En aquella hora que alcanzamos el desvío y pista que nos conducirá a Cabaña Verónica (una especie de nave espacial en medio de tanta piedra) el tiempo sembraba dudas. A esas horas nadie había ganado su apuesta, aquello podía girar a una lluvía insoportable o a un cielo azul. De momento las nubes dibujaban espectros en el aire dejándose ver como quien no quiere la cosa,  coquetas y sugerentes, las altas cumbres y las enormes paredes verticales de esta parte de picos.
Alcanzamos la cabaña en dos horas y tras breve pausa y abandono de peso innecesario, pues volveremos a pasar por este lugar, emprendemos camino del Llambrión. Caminar por los picos requiere de un entrenamiento prevío, nuestros ojos acostumbrados a las marcadas sendas del pirineo pierden las referencias con facilidad, los caminos son como ecuaciones sin resolver. Así que de esta guisa y a los 10m de partir reconocemos que tenemos que volver sobre nuestros pasos y ayudados por unos aparatos insoportables que reducen la aventura pero que a veces ayudan nos situamos sobre una línea imaginaria en la pantalla de un reloj y conseguimos encaramarnos a la Collada Blanca desde donde apreciamos los contornos de nuestra montaña. Para llegar a la base hay que bajar un poco, subir algo más, atravesar inesperados neveros, obligar a Miki Jr a ponerse unos calcetines un poquito más altos, y situarnos debajo de la chimenea de la que hemos oído hablar, y que hemos estudiado más que los libros de texto que nos amargaron  nuestra infancia.












Escalamos una chimenea húmeda por la nieve y con algún pasito exigente, especialmente la salida. Alcanzamos la cumbre desde donde podemos ver todas las cumbre de los picos y debajo de ellos un manto de nubes que dan mayor, si cabe, espectacularidad a los 360º que no paramos de gozar. Otros montañeros están a unos 100m en la Palanca, cumbre contigua a Llambrión. El espectáculo sólo se puede describir con imágenes.
 La vuelta a Cabaña Verónica es rápida porque ya conocemos la ruta, evitamos las trampas y las emboscadas y sobre todo...tenemos prisa. No tenemos plaza en el refugio pero si la posibilidad de conseguirla si ha habido cancelaciones y además, nos han dicho que tenemos que llegar antes de las 18.00 para que nos den de cenar, no hacerlo después de 20km de terreno tan complicado es firmar el parte de defunción para el día siguiente. Así que tras darme cuenta de algo que ya sabía, mando a los más fuertes del grupo (Miki Jr y Lauri ) hacia el refugio de Urriellu no sin antes acompañarles hasta el collado Horcados Rojos y explicarles por donde tienen que "correr". El objetivo llegar antes de las seis.....son las cinco y la primera parte es un precipicio vertical en el que nos ayudamos de cadenas para bajar, en esa parte, aclaro las comillas del correr,  ellos tienen prohibido darse prisa, la seguridad es lo primero. Después de alucinar con la cara oeste del Naranjo y de otros magníficos picos los chicos tiran para abajo.

Una hora más tarde habrán llegado al refugio, habrán conseguido nuestras sietes plazas porque otros siete han llamado para cancelar y habrán reservado siete cenas. Una hora después de estos chicos llegamos el resto.
Otra vez cervezas, está vez más pausadas por respeto a tanto montañero que abarrota el refugio, cena, cartas, dominó y a dormir.

A las 7.00 damos zafarrancho y a las 8 deberíamos empezar la aproximación a Torre Cerredo. La mañana arranca dudosa, nubes, algo de lluvía retrasan nuestra partida. Finalmente nos decidimos, una pendiente brutal para llegar al Raso  aceleran nuestras pulsaciones de un pulso cardiaco aún al ralentí. Y las nubes empiezan a levantarse y los picos empiezan a asomarse, y los Naranjos de Bulnes, y el Neveron y el Albo y el Cerredo se muestran, alardean de su belleza mientras en las playas de Llanes sólo las nubes hacen acto de presencia, son los caprichos de los picos a veces para bien a veces para mal. Los mismos caprichos que metieron las nubes a tanto insensato que intentó la oeste del  Naranjo, rescates que alzaron a la fama a gentes como Perez de Tudela, programas de radio en directo desde la pared hasta la sólida sala radiofónica de Jose Maria Garcia, esas nubes, esos cambios de tiempo en esa pared de 500m son los que han invitado a escribir las más bellas historias del alpinismo en España , Rabada y Navarro, "Sueños de Invierno " de los Murcianos ( Hermanos Gallego), la Orballu de los Hermanos Pou.


El Naranjo se despide de nosotros como deseándonos suerte y avisa a su amigo Cerredo que vamos para allá. De momento para una cordada tan numerosa alcanzar la cima del Urriellu es una quimera demasiado pretenciosa, el Cerredo parece mas asequible hasta que lo vemos de frente..............



Desde la collada Arenera bajamos unos metros antes de abandonar la ruta que lleva al refugio de Cabrones, giramos 90º a izquierdas y continuamos por una senda impresionante por sus vistas y por los lugares imposibles que hay que atravesar. La dificultad de picos no estriba tanto en los desníveles ( que también) sino en la dificultad de sus caminos, que requieren concentración y tensan músculos y mentes. 
En la base de Cerredo,  Alfonso prefiere esperar, ve la ruta como muy expuesta, tiene razón, llegar a la base de los últimos 120m requiere ya pasos de escalada y terreno arenoso con 40º de inclinación, luego nos metemos en una especia de corredor, superamos un muro vertical de 5m y empezamos la trepada con una inclinación de más de 70º que nos conducriá a la cima.


 Pasos fáciles de escalada pero un desliz, un fallo te conduce al abismo, es el peligro de la alta montaña y su mayor atractivo porque la recompensa no se puede explicar..la cima de Asturias, la cumbre más alta de los picos. El paisaje es sencillamente impresionante. 

No necesitamos alardes publicitarios, ni pancartas, ni camisetas del mismo color, somos 7 amigos que disfrutamos haciendo lo que hacemos. Nos conocemos gracias a Samburiel, yo nunca habrá conocido a Nani o a Lauri o a Alfonso de nos ser por este proyecto que dura ya casi 10 años y del que hoy podemos presumir como un proyecyo longevo y estable. Javier y yo representamos el pasado, la experiencia y el conocimiento de la montaña, da gusto ver a los demás gozar de lo que más quieres y da mucho más gusto disfrutar de como se mueve, ama, quiere y respeta la montaña la nueva generación de la Sambu. 






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